Vídeo para mujeres que llevan años sosteniendo a todos, que por fuera pueden con todo, y que ya intuyen que lo que las tiene así es algo más hondo que la falta de tiempo.

No tienes que dejar de ser fuerte: tienes que dejar de cargar sola. Con el Método TME

Recupera tu seguridad, vuelve a elegirte y ordena a la vez tus emociones, tu casa y tu vida profesional, sin volver a abandonarte por el camino.

Dame unos minutos. Creo que te van a hacer bien.

Cuando termines el vídeo, reserva tu sesión de claridad conmigo.

¿Alguna de estas escenas es la tuya?

Eres la que resuelve. La que se acuerda de los cumpleaños, de los papeles y de la cita del médico. Lo haces bien, y por eso te lo siguen pidiendo. Y por eso no paras nunca.

Tienes pareja, tienes familia, tienes gente alrededor. Y aun así sostienes sola: te anticipas, te adelantas y acabas cargando con lo que nadie te había pedido.

Te sientas por fin cinco minutos y ya estás pensando en lo siguiente. Descansar te cuesta más que hacer.

Sabes que tienes capacidad. Tienes formación, tienes ideas, tienes cursos empezados. Y llevas tiempo diciéndote «no paro de aprender y no veo resultados».

Cuando intentas ocuparte de ti aparece la culpa, como si dedicarte una hora se la estuvieras quitando a alguien.

Y esa frase que casi no dices en voz alta: «puedo con todo, pero estoy cansada de tener que poder con todo».

Si te has visto en alguna, escúchame bien: eso no te pasa por ser débil. Tiene una explicación muy concreta. Y tiene salida.

Quién soy y por qué puedo ayudarte

Andreína Díaz, coach de bienestar emocional
Andreína Díaz · Coach de bienestar emocional

Soy Andreína Díaz, coach de bienestar emocional. Y empiezo por lo que no soy: no soy alguien que te habla desde una vida perfecta ni desde un libro. Lo que te voy a contar lo viví yo, a los 27, cuando por fuera parecía que podía con todo y por dentro no me sostenía nadie.

Y te digo con total seguridad lo que descubrí entonces y lo que veo una y otra vez desde hace quince años:

No tienes que dejar de ser fuerte. Tienes que dejar de cargar sola. Son dos cosas distintas, y confundirlas es exactamente lo que te tiene donde estás.

Escúchame, que esta es la clave de todo.

En algún momento de tu vida hiciste falta. Resolviste algo que nadie estaba resolviendo, sostuviste a alguien que se caía, y todo el mundo respiró. Y aprendiste que ahí estaba tu sitio. Aprendiste a medir tu valor por lo que resuelves.

Y aquello te protegió. Te funcionó. El problema es que se quedó puesto como sistema.

Por eso ya no puedes parar sin sentir que estás fallando. Por eso pedir te cuesta, porque pedir es admitir que no puedes. Por eso poner un límite te suena a egoísmo. Y por eso, cuando intentas ocuparte de ti, lo primero que aparece no es alivio: es culpa.

Y fíjate lo que hace eso, porque es lo que casi nadie te cuenta. No se queda en lo emocional. Se te mete en la pareja y en la familia, porque cuanto más cargas más sola te sientes. Y se te mete en lo profesional y en lo económico, porque desde el agotamiento no se decide bien, no se pone precio a lo tuyo y no se cobra lo que vale. Las tres áreas se contaminan entre sí. Por eso llevas años trabajando en una sin que se mueva ninguna.

Por eso creé el Método TME: transforma tu Mente, tus Emociones y tu Economía, en equilibrio.

Y aquí el orden importa más que ninguna otra cosa.

1Primero, la mente.

Las creencias que llevan años decidiendo por ti sin que te des cuenta: que si no lo haces tú no se hace, que ocuparte de ti le quita algo a los demás, que tienes que poder con todo.

2Segundo, las emociones.

Sentir lo que sientes sin que te desborde y sin taparlo para poder seguir funcionando. Aquí es donde aparecen los límites, y quiero que te lleves esta frase:

Poner un límite no es alejar a nadie. Es dejar de sostener lo que no te toca para poder sostener bien lo que sí.

3Y tercero, la economía.

Y aquí voy a ser clara y honesta contigo: no te voy a prometer dinero, ni una cifra ni un plazo. Lo que sí veo, una y otra vez, es que cuando una mujer se desbloquea por dentro lo de fuera empieza a moverse.

Por eso lo económico va el tercero. Es una consecuencia, no una puerta de entrada.

Y por eso se llama «en equilibrio». Porque las tres se sostienen juntas o no se sostiene ninguna.

¿Por qué agendar esta sesión?

Porque

nos vamos a sentar tú y yo a mirar tu caso, el tuyo, no un caso general. Qué te está pasando, desde cuándo cargas sola y qué es lo que más te pesa. Con calma y sin que tengas que demostrarle nada a nadie.

Porque

te voy a decir con honestidad lo que veo. Si tiene sentido que te acompañe, te lo digo. Y si veo que ahora mismo necesitas otra cosa, también te lo digo, aunque eso signifique que no trabajemos juntas.

Porque

llevas demasiado tiempo pudiendo con todo tú sola, y probablemente esta va a ser la primera vez en mucho tiempo que alguien te pregunta cómo estás tú y espera la respuesta de verdad. Salgas o no conmigo, vas a salir viéndote con otros ojos.